lunes, 30 de mayo de 2011

AL DESPERTAR 1

Debo confesar que me asusta pensar en lo que viene despúes de hoy. La luna está maltrecha me dirás ¿pero cuánto importa eso si entre nosotros sólo queda pendiente un adiós?. Te pido por un instante que olvides a los astros pero tú insistes en que Neptuno esconde tantos secretos como tú y tus acertijos que no saben decir ni sí ni no. Recuerdo cuando me conociste. Dijiste que fue un momento afortunado y digno de ser retratado. Recuerdo cuando te conocí, pensé ¡Diablos, que tipo para odioso! Y así, entre inconsistencias y designios, el guardían del hotel de mochileros aguardaba a que decidiéramos si compartiríamos esa noche la única habitación que quedaba libre. Quizás fue el destino. Quizás mi mala suerte y tu poca vergüenza. No recuerdo lo que me dijiste al oído pero, de pronto me vi tomado de tu mano rumbo al segundo piso del hotel, llevando al aire mis maletas, y tú cogido de tu mochila roja y ese juego de llaves que aún retumba en mi cabeza.