martes, 31 de mayo de 2011

Recital Poético "Por Memoria y Dignidad: Fujimori nunca más" en Chimbote

Estimados amigos y amigas:

Reciban el saludo de la Comisión de Justicia Social (CJS) y el Blog Marea Cultural.

Dentro de la Campaña Fujimori Nunca más, a la que se vienen sumando diferentes colectivos y ciudadanos/as, La CJS y el Blog Marea Cultural, organizan el Recital Poético "Por Memoria y Dignidad: Fujimori nunca más", a realizarse este jueves 2 de junio a las 6:30 p.m., en el auditorio de la CJS (Av. E. Meiggs 570).

El recital es una novedosa iniciativa que pretende mostrar nuestra posición, y la de los poetas que nos acompañan, frente a la amenaza del posible retorno al poder del régimen fujimorista que representa la negación de los principios que siempre hemos defendido: el respeto a la vida y a la libertad plena de todos los peruanos y peruanas, los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho.

Agradecemos su participación y la difusión de esta actividad. El ingreso es libre.

Atentamente,


Silvia Alayo Davila Augusto Rubio Acosta
CJS Marea Cultural

Sobre estrellas y otros cuentos

Niño: ¿Porqué estas triste?
Niña: Porque he perdido una estrella.
Niño: ¿A dónde se fue?
Niña: Se fue allá, ve, hacia allá donde hay muchas más estrellas.
Niño: Entonces, debe ser una estrella feliz ahora.
Niña: Pienso que sí.
Niño: Entonces ¿porqué estas triste?
Niña: Porque no me llevó con él.

lunes, 30 de mayo de 2011

AL DESPERTAR 1

Debo confesar que me asusta pensar en lo que viene despúes de hoy. La luna está maltrecha me dirás ¿pero cuánto importa eso si entre nosotros sólo queda pendiente un adiós?. Te pido por un instante que olvides a los astros pero tú insistes en que Neptuno esconde tantos secretos como tú y tus acertijos que no saben decir ni sí ni no. Recuerdo cuando me conociste. Dijiste que fue un momento afortunado y digno de ser retratado. Recuerdo cuando te conocí, pensé ¡Diablos, que tipo para odioso! Y así, entre inconsistencias y designios, el guardían del hotel de mochileros aguardaba a que decidiéramos si compartiríamos esa noche la única habitación que quedaba libre. Quizás fue el destino. Quizás mi mala suerte y tu poca vergüenza. No recuerdo lo que me dijiste al oído pero, de pronto me vi tomado de tu mano rumbo al segundo piso del hotel, llevando al aire mis maletas, y tú cogido de tu mochila roja y ese juego de llaves que aún retumba en mi cabeza.