viernes, 11 de junio de 2010

Será que un día las hadas
abrirán tus ojos para mirarme
como sueño sentado a la orilla
de un muro semi construido.

Será que un día
las flores que a mis pies crecen
cubrirán tu cuerpo cansado y desnudo
para que así que así por las noches
no padezcas frío.

Será que un día
el amanecer te sorprenda
esperando a aquella luna lisonjera
de la que nadie en tu casa conversa.

Será que un día
mis dedos se cubrirán con los tuyos
y así hermanos, unidos
emprenderán juntos el incansable
juego de encontrarse medio dormidos.

Será que un día
el sueño se volveré vino
y juntos entre risas
-quizás también llantos-
volveremos a encontrarnos vivos.

Será que un día.
Será mañana.
A lo mejor sea hoy.