domingo, 9 de mayo de 2010

Memorias - Escena 1

Para mi amor cotidiano

La simpleza de lo cotidiano
lleva tu nombre aún
impregnado de esa belleza
que trasciende a los momentos.

Busco alcanzarte
Busco danzarte
Busco tocarte

Apelan los signos
a desmitificarte
a recomponerte
en estadios
más humanos
de lo que
en el pasado
sumando dos
fuimos.

Apelan los sonidos
y el humo que embarga
las salidas, las papeletas
de una pizarra impregnada
de tinta china hecha
para perder la razón.

Razón tenías cuando
me llamabas a buscarte
sólo cuando hubiera agotado
toda manifestación de complejidad.

Razón tenías
pero no entendí sino hasta ahora
que hay amores que no lo son
si en el camino no sobreviven
a los vientos y tormentas que enfrentan.

El tren me lleva al otro lado del continente
hacia ese horizonte donde la niebla
traspasa riendo esos tus muros que construiste
sólo para salvarte – para salvarme- de ti.