jueves, 13 de mayo de 2010

Un cuento para Christian – Escena 1

En una sala oscura, Tortuga y Gusano debaten sobre la mejor manera de contarle un cuento a Christian, un niño de 3 años que está aprendiendo a hablar. Esta primera escena inicia con la risa alegre y estrepitosa de Christian, que tras balbucer algunas palabras sigue riendo, en la oscuridad... luego un minuto de silencio e inicia el diálogo entre Tortuga y Gusano:


Escena 1:

- Tortuga: Empecemos por el HABIA UNA VEZ…
- Gusano: ¡Alto! Ninguna obra que este bajo mi dirección empezará con una frase tan trillada.
- Tortuga: Pero si no es trillada, sólo se trata de un clásico. Además a los niños les gusta.
- Gusano: JA JA JA veo allí que esta tarde no sólo tu cuerpo anda más perezoso que de costumbre.
- Tortuga: Un momento o ¿acaso empezamos otra vez con los malos entendidos?
- Gusano: Pues será que esta tarde tu cerebro superará un nuevo Guinness World Record.
- Tortuga: Basta de ironías, que el niño se nos duerme y no parla el idioma que impera en Sillicon Valley.
- Gusano: Socorredme señoras serpientes del más allá. Y a mí ¿por qué habría de importarme que el niño se duerma o no, o si en sus sueños es presa de semiconductores, transistores y otros artificios hechos de cobre y plástico? Esta tarde mi estimada Tortuga, tu caparazón no te permite ver más allá de lo evidente.
- Tortuga: Lo evidente es un niño bostezando ahora.
- Gusano: Piensa en la trascendencia. Libérate de lo mundano. Todas las reglas están permitidas si dejas volar…
- Tortuga: Si dejo volar el tiempo claro, porque entonces en el escenario sólo quedaremos tú y yo, y para eso mejor hubiera seguido dormido.
- Gusano: Ya calma, calma tortuguita.
- Tortuga: Señora tortuga para usted, GUSANO.
- Gusano: Ese GUSANO, me sonó a mofa.
- Tortuga: Pues interprételo como se le venga en gana. Yo ya me estoy aburriendo y lo peor es el niño.
- Gusano: Pero a qué niño te refieres si yo no veo nada. Ni siquiera mis narices.
- Tortuga: Ves gusano ya se nos fue el niño.
- Gusano: Y tú tortuga ¿dónde estás? Si no fuera por tu voz chillona inolvidable que escucho de tanto en tanto pues creería que otra vez me quede sólo.
- Tortuga: No te pongas triste gusano amigo que aquí estoy yo. Recuerdas, lo prometimos. En las buenas y en las malas. En los días con luz y también en los apagones. Con colores o sin ellos, siempre estaremos juntos.
- Gusano: Lo juras por tu madrecita y ese corazón tuyo tamaño de todo tu caparazón.
- Tortuga: Lo juro por la madre que me hubiera gustado tener la dicha de conocer aunque siempre me hubiera tirado de la cola o echado barro al caparazón.
- Gusano: Amigos.
- Tortuga: Más que eso. Somos hermanos gusano.
- Gusano: Silencio. Siento pasos.

Se prende la luz. Entra a escena un hombre algo anciano. Recoge del suelo dos pedazos de papel algo arrugados los observa con detenimiento. Mira con tristeza la mesa de trabajo sobre la que descansan otros pedazos de papel, junto a lápices de colores y acuarelas. Vuelve a mirar aquellos dos pedazos de papel, y en un arranque de desapego los arruga y echa al tacho de basura. Apaga el interruptor antes al salir del cuarto. Otra vez toda la sala ha quedado a oscuras. A lo lejos se escucha la voz del viejo gritando: Christian duerme de una vez niño que esta noche no habrá cuento para ti.

Juegos - 1

Yo te ví                                    
LA LA LA
Mi corazón sonrío                                          
LE LE LE
Dónde ahora estas                                                             
LI LI LI
Corre mi razón                                                     
LO LO LO
                                                                                  ¿Prendo o no otra vez el monitor?             
LU LU LU

ERES-REAL

Tras la venTANa - Escena 1

Cuando
más
me
miras
sonrío
-yo-

Sonrisa
dibujada
por
ti
y
tus
morisquetas
que
veo
tras
aquella
ventana
- ventana-

Me
gustas
aunque
sin
antenas
ni
faz
verde
- escarlata -
igual
te
distraigas

Me
gustas
cuando
me
imaginas
como
te
imagino
yo
tanto
en

Me
gustas
aunque
tan
tan
tan
pésimo
comediante
seas
vos
sin



domingo, 9 de mayo de 2010

Memorias - Escena 1

Para mi amor cotidiano

La simpleza de lo cotidiano
lleva tu nombre aún
impregnado de esa belleza
que trasciende a los momentos.

Busco alcanzarte
Busco danzarte
Busco tocarte

Apelan los signos
a desmitificarte
a recomponerte
en estadios
más humanos
de lo que
en el pasado
sumando dos
fuimos.

Apelan los sonidos
y el humo que embarga
las salidas, las papeletas
de una pizarra impregnada
de tinta china hecha
para perder la razón.

Razón tenías cuando
me llamabas a buscarte
sólo cuando hubiera agotado
toda manifestación de complejidad.

Razón tenías
pero no entendí sino hasta ahora
que hay amores que no lo son
si en el camino no sobreviven
a los vientos y tormentas que enfrentan.

El tren me lleva al otro lado del continente
hacia ese horizonte donde la niebla
traspasa riendo esos tus muros que construiste
sólo para salvarte – para salvarme- de ti.