lunes, 12 de abril de 2010

Mañana - Escena 3

De tus silencios aprendí tanto.
De tu llanto aún más.

Me sigue quedando corta la vida
para dejar volar ese pensamiento
constante que me invita a extrañarte.

Me sigue quedando cortos los días
para no pensarte caminando hacia mí
repleto de abrazos y besos.

Te amé desde cuando te amé.
Te amé como jamás pensé amar.

Nunca encontré el tiempo exacto.
Nunca obré con cronómetro en mano.

Cuando hablo con mamá sobre "nosotros"
una niebla cubre mis ojos.

No puedo
confieso a veces que
no puedo callar ese instante perfecto
que fueron tú y tus versos.

No puedo
confieso a veces que
prefiero sentarme quieta a pensarte
confeso de locura extrema hacia mí.

Ella me mira. Sonríe.
Dice niña: lo que no fue pasó.
Dice niña: empieza tú a ser libre.

Pero quien desea libertad
cuando viva se sintió cautiva.

Te describo con orgullo.

Con convicción
arrullo tus simbolismos.
Siguen pintados en mis paredes.
Siguen siendo impresos de luz.
Verano que termina.
Puesta de sol atrapada.
Tus deseos.

(Paola Quiroz - Diciembre, 2009)