lunes, 12 de abril de 2010

Inconexiones - Escena 1

Cuando no te encuentro te busco y rebusco en todas las secciones, en todas las redes, y lugares no comunes, no explorados.
Sospecho que no existes, que no eres real.
Sospecho que yo una vez más te inventé para hacer así más llevadera mi vida.

Hoy conocí más sobre tu pueblo, tu realidad.
Son encuentros y desencuentros.
Palabras, interpretaciones de hechos que van más allá de nuestro diario entendimiento.

¿Qué sucede con tus raíces?
¿Cuál es la historia no contada?

Los sucesos narran persecusión, violencia, discriminación.
Los sucesos narran imparcialidad, verdades escritas bajo el prisma de intereses atados a una lisonjera miopía política, racial.

Quiero conocer en ti más sobre tu nación, tus naciones.
Quiero conocer en mí más sobre mi nación, mis naciones.

Nuestros gobiernos establecen políticas de miedo y persecuión, decretos urgentes de terror y muerte.
Nuestros ejecutivos otorgan licencias para el aniquilamiento.

¿Cómo reponer el llanto de los deudos de la injusticia y la barbarie legalizada?
¿Cómo establecer un camino alterno a la filantropía monetaria que va minando nuestras almas, nuestro habitat, nuestra calma?

Tengo tantas preguntas.
Pocas respuestas.
Mayores retos.

Hoy por hoy, todo me parece sospechoso.
Grandes cortinas de humo difundidas, popularizadas por la caja boba, por portadas de mensaje caricaturizado para encubrir los mayores fraudes, las más grandes mafias, y muestras de abuso de poder.

No niego que me descompongo con cada mala noticia.
A veces simplemente no aguanto y me echo a llorar.

No niego que me gustaría ser heroína -de comic y de venal ingesta- para así algunas soluciones y maquiavélicas fórmulas hallar.

La naturaleza me otorgado el don de imperfecta.
La naturaleza es sabia pero no perfecta.

Quiero más.