martes, 13 de abril de 2010

Little Dick - Escena 3

En un bar del centro de la ciudad, Ernesto, Michael y Guille aprovechan la hora de almuerzo para discutir sobre el comportamiento de Dick, su jefe editorial quien es ahora objeto de burla de sus subordinados. Aquella mañana Guille y Dick tuvieron un fuerte altercado que ha dejado a todos alterados en la oficina. A todos menos a Guille.

- Ernesto: Sabes urge que se regrese a su escuela.
- Michael: Mejor no. Debe haber sido pésima.
- Guille: Yo pienso que debe relajarse. Unas vacaciones no le caerían mal.
- Michael: No seamos condescendientes. Llamemos un taxi para que se regrese de una vez a su casa a tomarse un té o algo que lo relaje, urgente.
- Ernesto: De paso que tome un libro.
- Guille: Sí uno de Cortázar.
- Michael: Mejor de Fallaci.
- Ernesto: Creo que con uno de cuentos o alguna crónica del peruano Beto Ortiz bastaría.
- Ernesto: Con tal que se relaje.
- Michael: Mejor que tome a su esposa.
- Ernesto: Ella lo tomará a él mientras su ego creciente seguirá siendo sólo la ficción que inventa en horario de oficina. (Risas)
- Guille: Que tome lo que quiera, pero que disfrute y aprenda, y si es un libro mejor.
- Ernesto: Le hace falta.
- Michael: ¿Nos hace falta?
- Ernesto: Poner tantas frases “cliché" en un mismo párrafo.
- Michael: Olvidarse de la puntuación.
- Ernesto: Es risible.
- Michael: Es plausible para un público lector deseoso de “nuevas experiencias” (risas)
- Ernesto: Pero sí de esas “nuevas experiencias” hay muchas.
- Michael: Habrase visto. Un experto que no sabe más que expresar su vanidosa espontaneidad letrada con insultos a la cortesía del buen escribir.
- Ernesto: Pero no olvidemos sus canas y estocadas (haciendo gesto de espadachín hiere ficticiamente a su compañero)
- Michael: (Simulando estar herido de muerte) Y sus frases popularmente compuestas me matan (cae, rueda por el suelo, y rápidamente se levanta).
- Ernesto: Cree que es gracioso. Que todo lo sabe. Que todos le respetan y obedecen.
- Michael: Pero detrás de las cortinas.
- Ernesto: Pero detrás de las puertas.
- Michael: Él no sospecha. No imagina.
- Ernesto: Piensa que tiene la verdad.
- Guille: Y ¿nosotros la tenemos?
- Ernesto: No pero no alardeamos de nuestra estupidez.
- Michael: Mucho menos firmamos nuestras lisuras escritas en papel.
- Ernesto: Ahora seguro pretenderán que algo importante han dicho.
- Michael: Trascendental mi estimado “Perogrullo marchito alfabetizado”.
- Ernesto: Trascendental mi “estrella mayúscula acentuada”.
- Guille: Calma, calma muchachos (vibra el celular, lee el mensaje que ha llegado y en tono solemne dice a sus colegas) Caballeros tenemos novedades.

lunes, 12 de abril de 2010

Diego - Escena 1

Lleva pies ligeros
recorre el camino de siempre
ese que lleva de la vieja casa en Talambo
hacia la casa nueva -pero no tanto-
que levantó en la próspera Chepén.

A sus 08 décadas
las noticias viejas
valen más que las nuevas.

Es cierto, sus hijos están lejos.
Es cierto, puede tomar bus y visitarlos.
Es cierto, son unos taimados ingratos.

Ninguno ha regresado.Al menos no el más querido.
No el que huyó de su historia para recomponerla
en aquella megápolis lejana que todo descompone.
No el que todos respetan. Y que se jugó la vida
por acompañarlo hasta el día en que partió sin equipaje
a la lejana Lima.

(to be continue...)

Mañana - Escena 3

De tus silencios aprendí tanto.
De tu llanto aún más.

Me sigue quedando corta la vida
para dejar volar ese pensamiento
constante que me invita a extrañarte.

Me sigue quedando cortos los días
para no pensarte caminando hacia mí
repleto de abrazos y besos.

Te amé desde cuando te amé.
Te amé como jamás pensé amar.

Nunca encontré el tiempo exacto.
Nunca obré con cronómetro en mano.

Cuando hablo con mamá sobre "nosotros"
una niebla cubre mis ojos.

No puedo
confieso a veces que
no puedo callar ese instante perfecto
que fueron tú y tus versos.

No puedo
confieso a veces que
prefiero sentarme quieta a pensarte
confeso de locura extrema hacia mí.

Ella me mira. Sonríe.
Dice niña: lo que no fue pasó.
Dice niña: empieza tú a ser libre.

Pero quien desea libertad
cuando viva se sintió cautiva.

Te describo con orgullo.

Con convicción
arrullo tus simbolismos.
Siguen pintados en mis paredes.
Siguen siendo impresos de luz.
Verano que termina.
Puesta de sol atrapada.
Tus deseos.

(Paola Quiroz - Diciembre, 2009)

Inconexiones - Escena 3

Cómo desesperar por lo que desconozco.
Cómo extrañar lo que jamás abracé, toqué, respiré.
Te vas sin una explicación y pierdo de vista la bahía.
La tormenta no cesa. Arremete con fuerza contra mi barquita.
El sol se muestra esquivo. Nubes oscuras pueblan el firmamento.
No quiero verte partir. Ciertamente no te he visto jamás llegar.
Y sin embargo tu ausencia en línea deja un vacío antes inexistente.
¿Me quieres? Sí claro como siempre.
¿Me quieres tú? ¿Cómo no quererte?
Sabiamente enredas las palabras simulando decir lo que deseo escuchar.
Lo de ayer fue una despedida. Lo sé. Lo presentía.
Ante mi pregunta. Dijiste. No. Es mentira. Claro que no me despido.
Y como siempre. Que sea lo que Dios quiera.
Te quiero. Ciertamente te quiero.
En estas noches la distancia no es más que imágenes, deseos y palabras.
Tengo de ti muchos recuerdos. ¿Cómo evitarlo?
Somos aquello que muchos desean tener. Mutua y deliciosa compañía.
Comprensión. Cariño. Buenos deseos. Un poco de picardía. Tolerancia. Aprendizaje.
Te pierdo sin saber por qué. Mi mundo que es tuyo también se cae sin poderlo yo sostener.
No te vayas. No. Te lo pido. No te alejes. No. Te lo exijo.
Entre nos tenemos un pacto de idilio pendiente. Tú lo sabes. Yo lo sé.
Sin embargo. Ciertamente. Tampoco te quiero retener.
Eres libre. Gaviota que pica en el aire y revuela de ola en ola.
Ciertamente. Soy mundana. Caballera que pretende construir verdades que lo son a medias.
Te debo miles de besos. Miles de abrazos.
Me debes muchas horas de sueño, de sueños y algo más.
Y si me conecto ahora ¿estarás en línea?
Y si cancelo mi servicio ¿nunca te conoceré?
Me tienta la desconfianza. Me intimida el pasado.
Ciertamente no te quiero perder de vista.
Mi barquita sigue navegando hacia tu orilla.
Al menos eso indica la brújula. Pero hay mucha niebla.
He perdido de vista la bahía. Sabes tú ¿dónde está? ¿dónde estás?
Te quiero. Ciertamente mi mapa esta hecho del cariño que te tengo.
Quizás deba por esta noche amainar velas.
Mañana, cuando el sol se levante, volveré a buscarte, mi vida.

(Paola Quiroz - Marzo, 2010)

Inconexiones - Escena 2

Calculo
que las horas
son algo más
que tiempo.

Si no estas
no entiendo.

Si estas
me pasa igual.

Considero
una treta insana
eso de tenerte
siempre ajeno.

Modifica tú
pues las horas.

Modifica tú
pues la insanía.

Traslada el tiempo
siempre al presente.

Traslada tú
mi vida a tu instante perenne.

Te extraño
no cómo antes
sí cómo ahora.

Te extraño
en cada intento
en cada nuevo verso.

Te extraño
tú mi presente inquieto.

La verdad de una realidad
que muere en las apariencias.

La otredad que es posible
por ser tú mi espíritu anverso.

Vuelve por el sendero.
Vuelve a recoger los muertos.

Trae flores para adornar la vida.
Trae vientos y una botella de vino.

Salud.

Inconexiones - Escena 1

Cuando no te encuentro te busco y rebusco en todas las secciones, en todas las redes, y lugares no comunes, no explorados.
Sospecho que no existes, que no eres real.
Sospecho que yo una vez más te inventé para hacer así más llevadera mi vida.

Hoy conocí más sobre tu pueblo, tu realidad.
Son encuentros y desencuentros.
Palabras, interpretaciones de hechos que van más allá de nuestro diario entendimiento.

¿Qué sucede con tus raíces?
¿Cuál es la historia no contada?

Los sucesos narran persecusión, violencia, discriminación.
Los sucesos narran imparcialidad, verdades escritas bajo el prisma de intereses atados a una lisonjera miopía política, racial.

Quiero conocer en ti más sobre tu nación, tus naciones.
Quiero conocer en mí más sobre mi nación, mis naciones.

Nuestros gobiernos establecen políticas de miedo y persecuión, decretos urgentes de terror y muerte.
Nuestros ejecutivos otorgan licencias para el aniquilamiento.

¿Cómo reponer el llanto de los deudos de la injusticia y la barbarie legalizada?
¿Cómo establecer un camino alterno a la filantropía monetaria que va minando nuestras almas, nuestro habitat, nuestra calma?

Tengo tantas preguntas.
Pocas respuestas.
Mayores retos.

Hoy por hoy, todo me parece sospechoso.
Grandes cortinas de humo difundidas, popularizadas por la caja boba, por portadas de mensaje caricaturizado para encubrir los mayores fraudes, las más grandes mafias, y muestras de abuso de poder.

No niego que me descompongo con cada mala noticia.
A veces simplemente no aguanto y me echo a llorar.

No niego que me gustaría ser heroína -de comic y de venal ingesta- para así algunas soluciones y maquiavélicas fórmulas hallar.

La naturaleza me otorgado el don de imperfecta.
La naturaleza es sabia pero no perfecta.

Quiero más.

Mañana - Escena 1

Iniciaste un viaje
-sin retorno quizás-
un camino hacia el interior
de tu universo protagónico.

En tu travesía -juras- que:
no requieres de hombres
no requieres de animales.
no requieres de metales.

En tu éxodo las monedas han
cambiado de rostro, las calles de
estilo, y hasta el señor, que te
saludaba todas las mañanas cuando
salías a trotar, dejó de ser.

Sabes, entender tu apuro, a veces
resulta un temible acertijo.

Si quieres será un sí.
Si no quieres será un no.
Pero que es un SI o un NO sin
aquella otra palabra de significado
relevante.

Otra vez me levanto de la mesa
sin terminar.
Otra vez me dirijo hacia un puerto
desconocido.

Si miro de reojo tu desidia, no te
espantes, la verdad prevalece por
encima de las mentiras.

Fue una excusa lo sé, lo siento.
Ahora, has expuesto tus últimas cartas.
Tu mensaje de texto salvador no lo
será más.

En el camino a tu entendimiento
tapaste con cemento-eterno la
oportunidad.

En el sótano no hay más que
inacabadas lápidas que llevan
nuestros nombres.
Ofrenda del todo simbólica a
aquella, nuestra prematura
expresión al amar.

Manaña - Escena 2

Si la respuesta más sencilla es aquella donde la suma de dos mitades es siempre y sólo uno. ¿Por qué el camino tortuoso genera imanes inesperados? ¿Por qué la terquedad? ¿Por qué la perenne esperanza en lo desconocido? ¿Por qué creerse discípula de aquella masa que sabe sentir sin perecer?

Como la mañana que se termina cuando va cayendo el sol, así yo quiero verte bailar, cantar, soñar con horarios, estadíos y fechas irremplazables.

Para mí te deseo como calendario lleno de feriados y domingos. Para mí tus deseos y todo aquello que quieras otorgar con libre albedrío, no como demanda sino como regalo, no como promesa sí como intención presa de la locura, de la intrepidez, e incluso de la ignorancia de no saber si son verdad o mentira aquellas posibilidades que sólo dependen del futuro.

Ya no quiero insistir en aquello que genera sólo muerte en la plaza.
Ya no quiero pensar si mañana abogaré una vez más por alegatos que no elegí.
No quiero más causas perdidas.
No quiero menos/más conductas inconexas.

Ser en esencia quien siempre fuí.
Reencontrarme -claro un poco más adulta y contenta-
sin pretender más que la sabiduría que me da
ser hija de la tierra.

Ser otra vez martir, no quiero.
Mendigar por piedad palabras de ternura, no quiero.
Tu mueca fugaz, no quiero.
Tus pensamientos idos, no quiero.

Mañana, cuando despiertes
recuerda cerrar las cortinas tú mismo.

Yo, ya habré partido.

Lima MUJER

Lima, la siempre variopinta Lima. Ciudad que me vio nacer, crecer y aprender. Vieja ciudad de virreyes, indios, negros, chinos, europeos, criollos y mestizos, no sólo de origen sino sobretodo de pensamiento. Lima, la ciudad que escogió el destino para que mis padres se encontraran, conocieran, amaran y porqué no también -en alguna época ya olvidada- se odiaran.

Lima la ciudad hecha de canciones, de imágenes, de epopeyas económicas, de casitas en cerros que crecieron hacia arriba pero también hacia los lados y hacia fuera. Lima hecha de viejas casonas de adobe que amenazan con caerse ante cualquier sismo y también de enormes y modernos edificios a los que podría pasarles lo mismo.

Lima mi querida Lima. El lugar donde alguna vez –algunas veces- me enamoré. El lugar donde también dejé olvidado algún amor que merecía olvido. Cuando parta te extrañaré como siempre y también como nunca he pensado extrañarte.

Cuando parta la nostalgia me invadirá como siempre y también como nunca. De ese nunca que jamás ideaste. De ese nunca que llega cuando eres sólo ausencia y recuerdos para quienes alguna vez te han querido. Lima mi querida y salvaje Lima que vistes de negro las calles de Quilca. Que vistes de sol, sombrillas y diminutas prendas las playas del sur.

Lima llena de megacentros de consumo y algunos agradables centros de ritmos y conocimientos. Lima sonora. Lima festiva. Lima la loca y desenfrenada. Lima la que vive a mil y que olvida las reglas. Lima hecha de caos. Lima hecha de combis. Lima sin semáforos. Lima sin planes de crecimiento urbano. Lima llena de baches y obras en construcción previas a cada nueva elección de megalómanos candidatos.

Lima apolítica pero también católica, evangelista, mormona, cristiana y algo más. Lima sin credos. Lima hecha de misterios. Mi Lima diversa. Mi Lima de fuxia, perla y jazmín. Te quiero como eres. Te aprecio tan diferente y diversa como yo y todos los demás. Lima amiga. Lima madre y también hermana y cómplice. Lima ladrona. Lima lumpen. Lima odiosa y adorable. Lima que ama a las barras y también a las cabecitas verdes cuando las acompañan.

Lima de pie. Lima montada. Lima en un circo. Lima es chamba. Lima de niña. Lima mujer. A veces hombre. Lima humana.

En la SALA - Escena 1

Hay un conejo paseando en la sala. Lleva el animal una pata rota. Salta el conejo inconsciente. Hay un doctor en aquella sala. Lleva aquel hombre vendas y una tabla. Dice que sanará al conejo que está en la sala. Hay una mujer en la sala. Lleva la sonrisa perdida por un conejo que salta inconsciente. Existe una mujer sin sonrisa en la sala del conejo de la pata rota. Hay una niña en la sala. Lleva el pecho abierto, vacío y roto. Alguien robó con saña el corazón de la niña de la sala donde un doctor juega a componer la sonrisa de una mujer con vendas y una tabla.

POESIA eres TU

Poesía. Eres tú poesía. Llovizna. Frío. Más llovizna. Agujas. Dolor. Máquinas. Sudor. Café. Chocolate sublime aliciente de mis males. Un pensamiento coherente. Miles de ideas que no aterrizan. Horarios. La misma calle. La misma ruta. Casas y más casas. Caos. Un semáforo que se mofa de un puente peatonal. Un puente peatonal que se ríe de un semáforo. Muchos pies y ojos que peligran cuando cruzan de una vereda insegura a otra menos segura. Unos niños en gritería. Unas palomas asustadas. Y en la torre de la iglesia, unos pájaros negros que las miraban asombrados danzar en la fuente cada mañana.